HISTORIA

Historia

Nuestro colegio tiene sus inicios en el año 1885, coincidiendo con los comienzos de la Institución.

El Padre Faustino Míguez, nuestro fundador, colaboraba con una Escuela de Amigas situada en la calle San Nicolás,
frente al colegio de los Escolapios.

Inspirado por Dios para ayudar a las niñas de Sanlúcar a recibir una educación, fundó la
Asociación Hijas de la Divina Pastora, que fue trasladándose por distintas casas donde se enseñaba a las niñas.

Primeros pasos

  • Abril de 1885: Se alquila una casa en la calle Carril de San Diego, 24, frente a la calle de La Luz.
  • 1887: Debido al creciente número de alumnas, se abre una sucursal en el Barrio Alto y posteriormente se busca una casa más amplia,
    donde se acoge a niñas de fuera de Sanlúcar, dando inicio al internado, en la calle Mar esquina con calle Bolsa.
  • 1888: Un hombre acomodado de la familia Argüeso, agradecido porque el Padre Faustino le curó de unas dolencias,
    dona una casa en la entonces calle González Hontoria (actual calle San Jorge).
  • 1902: Con parte de los beneficios obtenidos por la venta de los específicos Míguez, elaborados por el Padre Faustino,
    se adquiere la finca El Picacho, que se convertirá en la Casa Madre.
  • 1903–1904: Tras acondicionar la casa, las religiosas se trasladan en 1903 y, al año siguiente,
    comienzan las clases en el nuevo colegio.

Evolución y crecimiento

Desde entonces, nuestro colegio ha vivido diversas construcciones y reformas. La más reciente se inició durante el curso
2020–2021, como parte del compromiso continuo por mejorar las instalaciones y ofrecer una educación de calidad.

A lo largo de los años, el centro se ha adaptado a los nuevos tiempos y normativas educativas:

  • De tener una sola línea educativa a contar con dos.
  • De ser un centro privado a convertirse en un centro concertado.
  • De ser un colegio femenino a transformarse en un colegio mixto.

Nuestra misión

A lo largo de su historia, el colegio ha mantenido vivo el espíritu de su fundador, buscando siempre el bienestar y la formación integral del alumnado.

“Buscar y encaminar a los niños y jóvenes hacia Dios, evitando que la inocencia del corazón se pierda entre las tinieblas de la ignorancia.”

— Padre Faustino Míguez